Yes Minister

El fenómeno de la popularidad, reciente y creciente, del término “gobierno abierto“ despierta mi curiosidad por el hecho del excesivo tiempo transcurrido, a mi parecer, en alcanzar el status de “asunto de actualidad”. Sin ir más allá de una breve reflexión personal, siempre me ha resultado lógico pensar que la necesidad de conocimiento del ciudadano sobre los asuntos relativos a los gobiernos que rigen sus destinos, no debería de ser algo novedoso, más bien algo inherente al propio sistema democrático en el que, una vez elegidos nuestros representantes, perdemos capacidad de influencia hasta la llegada del siguiente periodo electoral. En esta situación se me antoja decisivo disponer, al menos, de un acceso rápido y sencillo a toda aquella información pública de los organismos con los que de manera directa nos relacionamos en nuestra vida cotidiana. De ahí viene mi impresión de que el término “gobierno abierto” debería ser tan popular y antiguo como la propia democracia.

4º Imagen del artículo - Yes Minister

En la actualidad se disponen de medios tecnológicos que facilitan la tarea de hacer realidad ese paradigma de “gobierno abierto”, pero el factor decisivo para la popularidad reciente del término se debe, en esencia, al descontento creciente del ciudadano hacia la opacidad de las administraciones. Ya sea en unos casos por dificultad técnica, en otros por falta de voluntad política, no ha existido, hasta hace bien poco, un claro apoyo al despliegue de nuevos mecanismos que aumenten la transparencia del gobierno y favorezcan la implicación de los ciudadanos en su funcionamiento y toma de decisiones. La visión de eCivilis, desde sus inicios, incorpora el desarrollo de estos medios que eliminen de manera definitiva las barreras entre ciudadano y administración/gobierno, ahora queda por ver la voluntad política de fomentar la adopción de los mismos.

Y termino por el principio. El título de este artículo, “Yes Minister”, homenajea a la serie de mismo nombre que a principios de los años 80 comenzó a emitirse en la BBC. El primer capítulo de dicha comedia británica llevaba por nombre “Open Government” y en el mismo se reflejaba la lucha entre el ministro idealista y comprometido, que pretendía hacer públicos los entresijos de la burocracia gubernamental, y los políticos acomodados en el sistema, que intentaban mantener bajo su control toda información susceptible de producir alboroto entre la ciudadanía. Han pasado 30 años y el “gobierno abierto” parece que ha vuelto con vocación de permanencia.